Analizando los procesos de formación de los países de América Latina se consolida la noción, de que la creación y consolidación de los Estados Nacionales tanto su independencia como los grandes sucesos que les fueron dando forma se debieron, en buena medida, a proyectos de grupos de poder genéricamente denominados como ilustrados, criollos, sectores medios, que no necesariamente reflejaban ni la problemática ni las aspiraciones de la gente común” o de las mayorías sociales.
La lucha por la justicia social es sistemáticamente arrebatada a las masas por las organizaciones y líderes de una nueva burguesía sus impulsos populares son efímeros. Las organizaciones de las clases medias suelen resistir un poco más pero también se alteran. Muchos de sus miembros olvidan y traicionan los ímpetus originales que los movieron a sumarse a las masas. Pasan a formar parte de las clases gobernantes. Antiguos líderes nacionales y populares se transforman en nuevos caciques, caudillos, dictadores, patrones, socios y empleados elegantes de las grandes compañías. Las masas plantean entonces su genuino y último tipo de alianza, que les es también con frecuencia arrebatado. Se trata de la alianza de los trabajadores, encabezado por las organizaciones de la clase obrera. Potencia.
Potencialmente es ésta la más poderosa alianza para resolver a la vez la cuestión nacional frente al imperialismo y la cuestión social frente al capitalismo.